LA NECESIDAD DE MANTENER LIMPIA NUESTRA CARA

21 Dic

Las rutinas diarias de cuidados del  rostro son importantes para el bienestar y  belleza de su piel. No son un capricho, sino una necesidad.

Quizás nunca te lo has planteado, pero es de vital importancia que la piel de nuestra cara se limpie adecuadamente cada día y cada noche. No es el sólo el  simple gesto de coger agua y lavarnos, sino algo más que marca definitivamente la diferencia en el futuro.

Cómo tenemos quewinter limpiar nuestra cara

Estamos acostumbrados a escuchar que para una buena higiene facial diaria es necesario el uso de un producto que limpie la piel y otro que la tonifique. Es por ello que  en el mercado hay numerosos productos destinados a este fin: limpiadores en formato leche, gel o agua y tónicos que permiten acabar de eliminar los residuos de impurezas que nos pueden quedar aún.

La vida agitada y acelerada que sufrimos ha hecho evolucionar todo este conjunto de productos de limpieza hasta encontrarnos hoy con kits tan sencillos como toallitas o cosméticos “todo en uno”, que sin bien puede parecer que nos simplifican todo y son ideales para gente con tantos quehaceres, no dejan en muy buen lugar a  la piel, que al final acaba con un lustre apagado y cetrino que resulta un tanto  antiestético.

Con ello no afirmamos que el típico limpiador y tónico sean un enemigo para la piel, ni mucho menos, pero sí es cierto que hay que escogerlo muy bien para que de verdad nuestra piel luzca en todo su esplendor. Antes de comprar el más barato de los mismos, seguro que existen mejores opciones para retirar impurezas, residuos de maquillaje, suciedad y células muertas, como por ejemplo los productos que nos proporcionan la propia naturaleza o los que, fruto  de una exhaustiva investigación y avalada por estudios y patentes,  merecen cinco estrellas por su excelente resultado.

Cómo es nuestra piel

La piel es nuestro órgano sensorial por excelencia. Gracias este tejido vivo percibimos el mundo que nos rodea: sus texturas,  formas,  volúmenes o  la temperatura. Con la piel sentimos y comunicamos, fruto de este  contacto directo con el medio que nos rodea acaba  afectándonos irremediablemente.

Algunas veces es difícil poner un control a este tipo de agentes externos, e incluso los que vienen desde dentro de nuestro organismo a veces nos juega una mala pasada. Al estar en contacto con el exterior, la piel recibe de él sustancias como la polución, el polvo medioambiental, o elementos decorativos como el maquillaje.

Al mismo tiempo, al  ser un órgano  vivo, también produce sustancias de desecho que quedan depositadas en la superficie de la misma, como el sudor, el sebo o las células muertas.

Podemos afirmar que la piel está en un continuo movimiento. Se organiza en capas, de la más profunda a la más superficial hipodermis, dermis y epidermis. Tal y como ocurre con los reptiles, nosotros también cambiamos la piel cada cierto tiempo. Esa renovación celular se produce constantemente y tiene un ciclo de aproximadamente 21 a 28 días.

Progresivamente en la epidermis las células se van multiplicando y ascienden hacia su  parte más externa. Es allí donde las que ya están muertas aun persisten si no se limpia la piel concienzudamente, ofreciendo un aspecto oscuro y grisáceo y una textura rugosa, donde además se visibiliza la suciedad (puntos negros).

Cómo debe ser el ritual de higiene diario

Cuando la gente acude a un centro de estética como Centro Con Alma es frecuente percibir una despreocupación ante la higiene facial, porque no ha tiempo e incluso  porque el cliente no se  maquilla. Esto no debe ser obstáculo para limpiar la cara con la misma precisión que si nos hubiéramos maquillado,  incluso los caballeros necesitan establecer este hábito en su día a día. Y por supuesto, la falta de tiempo no es excusa, pues se trata de nuestra salud, no sólo de nuestra belleza.

La piel necesita limpiarse al empezar el día ya que de su metabolismo se excretan sustancias que hay que eliminar, y aunque la noche anterior nos hayamos limpiado la cara ya, por la noche sudamos y nos rozamos con la almohada y las ropas de la cama. Por la noche, con más razones, es necesario eliminar todo aquello ajeno y propio que no sirve para nada en la piel.

Además, debe ser costumbre adicionar a estos cuidados básicos la exfoliación del rostro por lo menos dos veces a la semana. Si tienes dudas sobre la frecuencia de este cuidado, nadie mejor que tu esteticista para asesorarte tras una evaluación. No todas las pieles requieren el mismo número de exfoliaciones a la semana.

Nuestra higiene tiene que ser a medida de cualquier tipo de piel, necesidades y gustos. Sólo así conseguiremos nuestro rostro se  mantenga luminoso, fresco, y  fino como la porcelana. Ya que sólo así potenciaremos  los resultados de los tratamientos que posteriormente aplicamos a nuestra piel, como la hidratación. Centro con Alma pone a tu disposición esta información para que reflexiones sobre el particular y nuestras instalaciones y profesionales para cuidar de ti. Pide cita con nosotros.

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