Tratamientos estéticos durante la maternidad

10 Dic

El embarazo y la lactancia modifican el cuerpo de la mujer de forma irremediable en beneficio de una nueva vida. Tras el parto muchas mujeres se preocupan por su aspecto futuro y acuden a los centros de estética para mejorarlo.

La maternidad trae a la mujer muchos cambios físicos y psicológicos a los que adaptarse. Ya durante la pubertad comienza a experimentar el desarrollo que la convertirá en madre, y empieza a percibir notables en su organismo que no la dejan indiferente.
Esta metarmofosis a veces supera toda expectativa tras el embarazo y se convierte en una situación incómoda que se desconoce cómo sobrellevar posteriormente. Gracias a la prevención y a los tratamientos actuales medico estéticos es posible recuperar la figura posparto en tiempo récord, pero es importante prevenir antes de tratar.
Qué sucede en nuestro interior
A golpe de menstruación la mujer acoge en su cuerpo una revolución hormonal que la acerca cada vez más a lo que puede ser en el futuro.  La cascada de estrógenos y progesterona que nos invade cada mes diseña nuestra figura y prepara nuestros órganos internos para albergar, desarrollar y alimentar a nuevas vidas.
Por ejemplo, empezamos a acumular grasa dedicada a la reserva específica para estos momentos. Si recordamos las figuras artísticas de la Venus Palelolítica observamos con claridad contornos femeninos redondeados debido a este depósito de grasa en zonas claves: abdomen y costados, pechos, glúteos, caderas y muslos…
La llegada del embargestante masajeazo supone la llegada masiva de una mayor cantidad de estrógenos y progesterona y la remodelación final que aseguren el normal desarrollo del bebé. Las variaciones más llamativas están relacionados con el aumento de volumen y la multiplicación del árbol glandular del pecho y su adecuación a la lactancia materna. Ambos tienen consecuencias en el cuerpo irremediablemente.
  • La expansión del útero y de otros tejidos  lleva aparejada la ruptura de las fibras y la aparición de grietas y estrías. Tras el parto además aparece la flacidez y se denota la falta de tono.
  • La piel se colorea debido al aumento de melanina originado por las hormonas. Esta hiperpigmentación  se observa claramente en la línea alba en el abdomen,  el oscurecimiento de la areola y el pezón, necesarios para la lactancia materna, y en la cara, con manchas que se conocen como cloasma o melasma gravídico.
  • La piel por un lado se vuelve más tersa y la dermis se engrosa y se encuentra más hidratada, pero por otro lado es más sensible y propensa a irritaciones. Es habitual observar en algunas ocasiones acné.
  • Otros cambios afectan a la microcirculación, que se ve enlentecida en los miembros inferiores y tiene tendencia a estancarse y formar edemas. Incluso en zonas delicadas como los genitales es posible que aparezcan modificaciones varicosas incómodas.
Prevención y tratamientos médico estético postparto
Después del parto la mujer se deshace de un gran peso, pero quedan las formas corporales deformadas y se aumenta poco a poco la flacidez y las estrías. El cuerpo necesita necesariamente un tiempo para poder recuperar su tonicidad y reducir contornos.
El mejor tratamiento que podemos llevar a cabo es el de una buena prevención durante la etapa anterior al periodo fértil. Una buena nutrición y hábitos de vida saludables mantienen  el exceso de acúmulos grasos en sus niveles normales.
Aunque durante el embarazo y la lactancia no resulta recomendable ponerse a dieta ni realizar desintoxicaciones que pueden poner en peligro la vida del nuevo bebé y que puedan pasar a la leche materna, se pueden organizar dietas específicas destinadas a tal fin de forma segura sin saturarnos de toxinas en los dos períodos.
Durante mucho tiempo se ha puesto en entredicho la contraindicación de determinados tratamientos durante el embarazo y la lactancia materna. Durante el embarazo no hay opciones, la aparatología resulta casi prácticamente prohibida debido al uso de corrientes u ondas electromagnéticas, como radiofrecuencia, cavitación, mesoterapia virtual o electroporación, IPL o depilación láser.
Sólo la presoterapia puede usarse para aliviar el exceso de líquido, y siempre desconectando las zonas abdominales. Los masajes de drenaje linfático y la presoterapia son un gran aliado en el tratamiento de prevención de la celulitis, que puede aumentar o empeorar durante este período.
Tratamientos de belleza como las higienes faciales o la oxigenoterapia son compatibles con el embarazo. En general, la mayor parte de cosméticos se pueden usar sin problemas, aunque durante el embarazo es necesario recurrir a algunos que sean especiales para pieles reactivas.
De la misma forma, la prevención de las estrías y la flacidez se puede realizar sin miedo alguno con cosméticos adecuados que sean ricos en elastina y colágeno, siempre teniendo en cuenta que la estría para prevenirla ha de estar activa, es decir, en un color rojo o violáceo.
Otros tratamientos con determinados principios activos requieren ser valorados de forma adecuada, aunque parezcan inocuos, tal es el caso de los aceites esenciales.
En estos momentos más que nunca los hábitos relacionados con la alimentación son importantes, junto a otros como el ejercicio moderado y adaptado a la nueva situación y un estilo de vida sin estrés, ya que la ansiedad y los problemas emocionales suelen originar muchas complicaciones que quedan reflejadas en la piel.
Tras el parto y a partir de los tres meses es posible empezar a realizar la mayoría de los tratamientos que no se podían hacer durante la gestación,  aunque la mujer esté lactando. De hecho, el organismo español de referencia en lactancia materna, Asociación española de pediatría (AEP), desde su Comité de Lactancia Materna, no ve problema alguno en la realización de estos tratamientos, aunque recomienda revisar en www.e-lactancia.org los principios activos que se utilicen por si pudieran ser contraproducentes para la lactancia materna o para el bebé. En la actualidad no existen muchos estudios científicos que se hayan encargado de valorar el efecto real de estos tratamientos en el bebé, que son mínimos y relacionados con el paso de sustancias tóxicas e inadecuadas a la leche materna.
En alguna de las medidas de tipo quirúrgico, como las famosas abdominoplastias,  lipectomías (resección del tejido de piel sobrante) o cirugías de mamas, hay que valorar una futura maternidad.
Determinadas medidas de recuperación se pueden realizar al poco tiempo de dar a luz, como la recuperación del suelo pélvico como con Pilates, que se puede iniciar a las pocas semanas de dar a luz.
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